"La Cigarra y La Hormiga.Bits" de Ignacio Alberti |
UN ESPACIO PARA LA CREATIVIDAD Y EL SENTIDO DEL HUMOR |
En otra escena, Arturo habla con Pelayo sobre la posibilidad de aprovechar “su triunfo” para atosigar a AbDhull Jabbar y empujarlo más allá del río Majo. Otros grandes oficiales permanecen atentos.
Arturo: Es buena ocasión para zurrarles a maza y poner a ese zamarro de Jabbar en su sitio…
Pelayo: Pero Arturo… en realidad se han ido ellos… y no tenemos hombres suficientes…
A: Bah!! Pelayu, yes un babayu… además tenemos un arma secreta… todavía no nos lo habíamos planteado…
P: En que piensas??
A: No, no en qué, en quién…, en el hombre más grande que hemos tenido en las áreas de enfrentamiento, en el más certero, en el que fue el más temido…
P: Arturo ya se de quien hablas…, pero estuvo fuera mucho tiempo, ya sabes lo que se cuenta….
A: No importa!!! Ahora está aquí!! Recuerdas como lo llamaban?? ¡El Brujo! Sólo pronunciar su nombre y ya temblaban!!!
P: No se… ¿Estaremos seguros?
A: ¿Seguros? No se, pero seremos invencibles!!!!!
Resto: ¿Pero quien ye? ¿Quién ye?
Arturo: Quien va a ser… ¡¡Ye Quini!! (No confundir con Yekini, el otru)
Y como si estuviera preparado todas las voces se hicieron una y sonaron en toda la sala con gran algarabía y satisfacción, gritando aquel siempre recordado nombre:
QUINI, QUINI, QUINI, QUINI, QUINI, QUINI…
Y los arturianos (y arturianas) allí reunidos, por un momento, olvidaron sus galones y compostura y saltaron y bailaron a corro, y se comportaron como mozos… y mozas… mientras seguían gritando el nombre del mítico, del “Brujo”… QUINI, QUINI, QUINI, QUINI, QUINI…
Si, si, QUINI, QUINI, QUINI… resonaba en las gruesas paredes, y hacía aún más grande el nombre de la leyenda, el Cid arturiano que resurgía para abanderar la nueva ConQUINsta
CONTINUARÁ
Ignacio F. Alberti
(Fuente: ignaciofernandez-alberti.es)